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Naruto Hakitori (Las Crónicas del Fénix) C1 +18 [08/10/2013]

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Naruto Hakitori (Las Crónicas del Fénix) C1 +18 [08/10/2013]

Mensaje por Septimo Hokage el Vie Oct 04, 2013 9:16 pm

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NARUTO HAKITORI

PRÓLOGO: UNA NUEVA PROMESA

Spoiler:
Sakura suspiró. Estaba totalmente agotada. Desde muy temprano el día había sido un no parar. Desde antes del amanecer había estado trabajando en el hospital: atendiendo a los heridos provenientes del campo de batalla, operando a los casos más graves, sanando heridas mortales…  Su chakra estaba a un nivel muy bajo, pero por lo menos esta había sido la última operación de su turno.

- ¿Sakura, te encuentras bien?- preguntó Shizune.
- Si, es sólo que estoy cansada.
- Entonces sería conveniente que descansaras. Estás muy pálida.

La muchacha miró al techo. La mortecina luz del quirófano, ahora ya vacío, caía sobre sus hombros dando a su piel un tono más blanquecino casi de un color enfermizo. Sakura aceptó el consejo y decidió volver a su casa para descansar.

Al salir del hospital comprobó como el sol se marchaba dejando paso a la noche en un bello crepúsculo que nada tenía que ver con la batalla que se estaba librando a las afueras de Konoha. No había trascurrido ni una década desde que Naruto pusiera fin a la Cuarta Gran Guerra Ninja cuando la sombra de la guerra volvía a caer sobre el mundo. ¿Es que no podrían ser felices nunca?

“Vendrán otros como yo. Aunque me derrotéis, el ser humano es codicioso y busca ser superior a sus iguales. Mientras esto sea así, Madara Uchiha seguirá vivo. Aquellas fueron sus últimas palabras… ¿Volvería estar detrás de aquella situación?

Tranquila y sin ninguna prisa, reflexionando conforme caminaba, llegó a su casa, la casa del Hokage. Era uno de los pocos priviligios que tenía ser la esposa del Hokage. Ya en su cuarto miró una foto que nunca olvidaría... Se tumbó sobre la cama y se durmió entregándose a los brazos de Morfeo por completo tan sólo con una débil súplica en sus labios:  “Por favor, que no les pase nada…” y la imagen de uno de las personas más importante para ella en el mundo: Naruto... Bueno de una de las dos más importantes.

* * *

De nuevo se encontraba trabajando pero en esta ocasión eran las cuatro de la mañana. Los heridos no paraban de llegar de la batalla, que según relataban los que en mejores condiciones estaban se estaba viendo a favor de Konoha.

Todo el hospital de Konoha era un caos. Sakura apenas había dormido pues a mitad de la noche varios ANBU habían venido para devolverla a su puesto de trabajo. Y así, llevaba dos horas. Se acercó al mostrador cuando un grupo entró armando un gran revuelo. Un corro se formó en torno a los recién llegados.

- ¡Rápido, rápido! ¡Un médico! – pedía una enfermera.

Sakura corrió a atender a los heridos que venían del frente. Entre el corrillo que se había formado pudo ver a un chico rubio. Entonces se temió lo peor. Corrió a por él, no podía ser… Cuando lo vio se tranquilizó pero este estaba manchado de sangre y en shock. Al lado de él se encontraba un gennin de pelo negro sobre la camilla y otros dos jóvenes ninjas totalmente idos. Una fea herida le cubría todo el lado derecho izquierdo.

- Naruto, Dios mío…
- ¡Sakura-chan!, cúrale…- la interrumpió con las lágrimas en los ojos.

Sakura se dispuso a hacerlo. Se concentró y reunió rápidamente su chakra para poder curar al pupilo de Naruto. Sin embargo cuando ya había comenzado la técnica una de las enfermeras detuvo a la kunoichi indicando que el joven había muerto.

Sakura no le hizo caso. Intentó usar su jutsu curativo. El chakra fluyó hacia el cuerpo del gennin. No ocurría nada. Volvió a intentarlo con más insistencia mientras llamaba a dos médicos más. No sucedió nada.

“Por favor, por favor” rogaba la joven.

Sus ruegos resultaron en vano. Sakura le cubrió con una sábana y al instante su corazón se partió en dos cuando escuchó un desgarrador grito de dolor proveniente de Naruto.

- ¡¡¡¡¡¡HIKARU!!!!!!

Los dos compañeros del Equipo de Naruto comenzaron a llorar. Sakura notó como el dolor le asaltaba también.

- Yo me encargaré de ellos, ustedes prosigan con los demás heridos – ordenó Sakura a los enfermeros.
- ¿De nuevo la guerra llama a nuestras puertas?
- ¿No sirvió de nada el sacrificio de los valientes shinnobis que dieron su vida luchando contra Madara?
- Es cierto… Ni siquiera nuestro Hokage ha podido evitarlo.
- La oscuridad vuelve a azotar este mundo…
- Hemos ganado hoy, pero, a qué precio.

Y otro tipo de comentarios fueron los que Sakura evitó para Naruto y sus aprendices. En un cuarto a parte Naruto les sirvió una taza de té y una manta a los pequeños que tras hincharse a llorar se acurrucaron entre el calor de la ropa y se quedaron dormidos, exhaustos del combate.

Naruto no había dicho nada más. Estaba hondamente deprimido y Sakura podía saber que estaba al borde del colapso. Se agachó y se quedó mirando a sus ojos del color del cielo cuando le dio un débil beso en la mejilla. El chico respondió con una caricia y una melancólica sonrisa que al instante desapareció. Sakura se sentó a su lado y le cogió de las manos mostrándole su apoyo.

Habían pasado diez años desde que la Cuarta Guerra Mundial Ninja terminara. Hacía poco más de seis meses se le habían confiado tres gennin al Hokage, Naruto Uzumaki: Hikaru, Sora y Yuna. Naruto se había esforzado en instruirlos adecuadamente.

Naruto la miró y buscó con la mirada su hombro. Sakura se lo entregó acariciando sus  cabellos mientras lo consolaba. Cuando se hubo tranquilizado le preguntó:

- ¿Qué sucedió, Naruto?

El rubio tragó saliva y soltando el nudo de su garganta se lo contó todo.

- Nos vimos rodeados… Quedaba él, todos los mercenarios que habían contratado estaban huyendo o muertos… ¡MALDITA SEA! Maldita sea, Sakura-chan, se lo advertí les dije: Dejadme al Señor de los Siete Rostros a mí, corran a pedir refuerzos, pero maldita sea la hora en la que les enseñé que lo más importante era el trabajo en equipo. Hikaru tomó la decisión de no abandonarme y… y…
- Y como era lógico, Sora y Yuna también.
- Si, amenacé con convertirlos en sapo pero dijeron: Sensei, respetar las normas es importante, pero luchar por amigos lo es más… ¡MALDITA SEA! ¿Para qué me sirvió controlar el chakra del Kyuubi?
- No es cierto, Naru…
- ¡¡Sakura-chan!! Lo soy. Si hubiera sido fuerte les habría dicho que no pero por qué no lo hice, por qué vi en ellos la esperanza que tanto tiempo yo había guardado. Maldigo todo. Sakura-chan, todo iba bien, comenzamos peleando y vigilé todos sus movimientos. No estaba dispuesto a perder. Me jugaba mucho. ¡MALDICIÓN! Soy el Hokage, yo debo protegerlos. Y sin embargo, hemos sufrido uno de nuestros peores ataques. Soy un perdedor que no cumplió su palabra: no traje a Sasuke de vuelta…
- ¡Deja de culparte por lo de Sasuke! – le reprendió Sakura, no quería volver a saber de él, pero Naruto parecía que no se lo perdonaba. Ella sólo sabía, o quería saber, que Sasuke había desaparecido tras derrotar a Obito y a Madara


Sakura se imaginó el resto pero Naruto prosiguió su explicación.

- Nos enfrentamos a muerte. Otro cobarde que se esconde bajo una máscara, una máscara de siete rostros. Sakura-chan, fui un estúpido. Utilizó su genjutsu y atrapó a mis alumnos pero yo resistí. Continué peleando contra él. Ni siquiera el modo Kyuubi me permitió obtener una ventaja. Era como si volviera a enfrentarme a…
- ¿Madara? – anticipó Sakura temiendo lo peor.
- No. No lo sé. ¡DIABLOS! Alguien me atacó por la espalda dejándome paralizado.- Sakura se sorprendió. - No sé cómo pero Hikaru rompió el jutsu del Señor de Siete Rostros y se enfrentó a ellos. Obviamente no les costó derrotarlo. Casi a punto de morir, Hikaru utilizó un rasengan impactando en el pecho de de éste liberando a sus compañeros.

- ¿Ellos lo vieron? – dijo aterrada al ver a los gennin.
- Si, vieron como se sacrificaba por nosotros. Con lo que le restaba de energía invocó un sapo que nos trajo hasta aquí.

Los ojos de Sakura se llenaron de lágrimas y entonces abrazó a Naruto con todas sus fuerzas diciéndole:

- Lo siento, Naruto, lo siento tanto.
– Sakura-chan no tienes que sentir mis errores. Voy a resolver este asunto.Mi deber es proteger a la aldea y a sus aldeanos como si fueran mi familia. No les fallaré. La muerte de Hikaru no será en vano. Te lo juro. Acabaré con esta nueva amenaza que es el Señor de los Siete Rostros.
- No hagas estupideces. Por favor, te lo pido por los dos.
- ¿Los dos?


CONTINUARÁ...

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Hola a todos. Espero que os haya gustado este episodio piloto de lo que espero que sea un fic con mucha acción y obviamente narusaku.

Al enterarme de que existía una posibilidad (algo que hasta que no lo vea no me lo creeré) de una tercera saga de Naruto llamada Hakitori: las Crónicas del Fénix, se me ocurrieron muchas ideas hasta que tras leer varios fics me volví a animar. Como a Shippuden le falta poco espero que no haya muchas disonancias entre el final que yo he imaginado y del que sabréis en posteriores capítulos y el real de nuestro amado mangatroll Kishimoto. Si alguno ha leído algún fic mío, sabrá que éste prólogo está basado en uno que escribí allá por 2009 pues Naruto tiene tres alumnos. El resto será totalmente nuevo.

Muchas gracias y espero que os guste. Espero continuarlo pronto. Saludos!  :_ok:

P.D: Este fic también está colgado en otro foro narusaku Smile


Última edición por Septimo Hokage el Mar Oct 08, 2013 5:43 am, editado 1 vez
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Re: Naruto Hakitori (Las Crónicas del Fénix) C1 +18 [08/10/2013]

Mensaje por miri96 el Sáb Oct 05, 2013 10:30 am

Está genial, me ha encantado, y espero que saques las otras partes pronto!! :nice: 
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Re: Naruto Hakitori (Las Crónicas del Fénix) C1 +18 [08/10/2013]

Mensaje por Septimo Hokage el Mar Oct 08, 2013 5:42 am

Hola a todos!

El fic comienza "in media res" o lo que es lo mismo a mitad. Es decir, el prólogo cuenta un punto que está, a medio camino, de la trama.

Muchas gracias a los miri96 por su comentarioa, a ver si la gente se va animando un poquito más, si no, ya me veo dejando inacabado el fic por falta de lectores xD (que no es la primera vez) Aquí llega el nuevo capítulo. Espero que os guste. Veréis que he intentado poner nombres muy rídiculos como condecoraciones, si a alguno se le ocurre alguno que me lo chive xD.

CAPÍTULO 1 EL DESTELLO NARANJA DE KONOHA


Spoiler:
10 años atrás


Había amanecido. El cielo rendía su homenaje a los caídos durante la Cuarta Gran Guerra Ninja con un resplandeciente y dorado sol. Pocos dirían que días atrás la batalla por el mundo había tenido lugar, pero sí, así había sido.

Todo el norte del continente dónde habían tenido lugar las sucesivas batallas entre la Alianza Shinobi y Akatsuki estaba devastada. Pasarían muchos años hasta que volviesen a ser habitables, pero el mundo podía seguir avanzando. Gracias al sacrificio de más de setenta mil ninjas de los cinco países del continente se podía hablar de un nuevo período del cual se esperaba que durase muchos años.

Durante dos días, los equipos médicos, liderados por Shizune, Sakura y otros ninjas de renombre, estuvieron buscando a los heridos, ofreciéndoles tratamiento así como preparando a los caídos para darles el entierro que merecían. Voluntarios civiles de los cinco países habían viajado hasta las que se llamaban como las Tierras de la Nube Roja para ayudar en la labor y ya todo estaba listo para celebrar la paz…

Naruto estaba sólo en la cima de una de los característicos edificios de la Kumogakure. Las nubes se extendían ante él formando un manto blanco que invitaba a la calma. Pero él no se sentía nada calmado, todo lo contrario, aunque estaba feliz por haber liderado a sus amigos y aliados a la victoria, a su vez estaba apenado. Había faltado a su promesa. No había podido traer a Sasuke de vuelta. Le había fallado a su amigo y a su amada Sakura-chan que nunca le perdonaría no haber podido traer de vuelta a su amor.

Naruto miraba el protector con el símbolo de Konoha que tenía entre sus manos. Lo apretó y pensó en aquélla noche. Los recuerdos de la batalla final estaban grabados en su memoria.

Fue un auténtico éxito derrotar al Juubi, pero no podían permitir que Madara y Obito escaparan. Sin su criatura, sus planes se habían retrasado.  Aunque sólo era cuestión de tiempo que pudiesen reactivar al Juubi. Por esta razón, Naruto, Bee, Kakashi, los Kages que recuperaron sus fuerzas gracias al sacrificio de la Hokage Tsunade y un selecto escuadrón de ninjas de la armada se lanzaron a su persecución. Los encontraron en la base donde se había originado todo aquél mal y allí se inició la batalla final.

La fuerza de sus enemigos era tal que la batalla fue mucho más dura que luchar incluso contra el Juubi. Cuando todo parecía perdido, apareció Sasuke. Naruto creyó que era su fin. Estaba en las últimas. El modo Kurama ya le fallaba y si tenía que proteger a sus aliados y luchar contra tres poderosos enemigos, la situación era casi imposible. Sorprendentemente, Sasuke se redimió.

“Gracias, Naruto, por no perder la fe en mi” Le tendió la mano y le ayudó. Naruto se asustó al percibir la maldad que había en él. El odio le corrompía. Podía sentirlo en el modo Kurama. Sin embargo, si no estaba bajo ningún genjutsu, y no lo estaba, Sasuke había decidido aparcar su venganza por él, o mejor dicho, volcarla en sus parientes. Los dos ninjas no se dijeron nada más. No les hizo falta. Arengaron a sus compañeros y emprendieron el ataque final.

Naruto omitió los detalles. Sólo recordaba un gran choque, como si dos fuerzas antagónicas chocaran. El mundo vibró. Los shinobis que no habían acudido a la batalla aún afirmaban haberlo sentido también. Sasuke murió. Obito y Madara fueron derrotados. No quería recordarlo, se decía cuando llegaba a aquél punto, pero le era imposible.

“Vendrán otros como yo. Aunque me derrotéis, el ser humano es codicioso y busca ser superior a sus iguales. Mientras esto sea así, Madara Uchiha seguirá vivo. Soy inmortal. Podrás destruir mi cuerpo pero la idea de Madara como el libertador del mundo nunca morirá. Nunca.” Aquéllas fueron sus últimas palabras antes de terminar de convertirse en polvo…

Después de aquello. Naruto y Sakura, quien le había acompañado en todo momento, buscaron a Sasuke. Tras mucho buscar, sólo encontraron dos cuerpos carbonizados. Uno de ellos aún poseía el Sharingan activado. Sakura se echó a llorar. Naruto no lo hizo por ser fuerte por ella y por darle ánimos. Lloraron a su amigo y regresaron al Cuartel General, o lo que quedaba de él, tras el ataque del Juubi.

Naruto cerró los ojos y pensó en Nagato, su hermano discípulo. “Dos dolores marcaron mi vida: la muerte de mis padres y la de Yahiko” Dos dolores habían marcado su vida, la muerte de Jiraiya y la muerte de Sasuke. Pero tenía que ser fuerte. Debía serlo. El mundo tenía que reconstruirse y le habían convertido en el Hokage, a la edad de dieciséis años.

“Quiero ser Hokage y que todo el mundo me reconozca” “Seré la primera mujer Hokage” “Yo seré el Hokage y superaré al cuarto y así toda la aldea me reconocerá”. Eran los sueños de Minato, Kushina y él mismo. Ahora el título le sabía amargo.

Una mano se puso sobre su hombro.

- Kakashi-sensei - reconoció a su maestro.
- Me has vuelto a hacer otro gran favor – Sonrió, o eso intuyó Naruto bajo su máscara.- No querría haber sido nombrado Hokage por segunda vez.

Naruto se obligó a sonreír.

- Sasuke…- Adivinó el sensei.
- Sensei, perdí a mi mejor amigo cuando dije que yo soportaría su odio. No he cumplido mi promesa y no he traído a Sasuke de vuelta. No he cumplido mi palabra y ése era mi camino como ninja. ¿En qué lugar me deja?
- Hiciste todo cuanto estuvo en tus manos. Fuiste un gran amigo. Mucho mejor de lo que yo fui… Perdí a Obito… – sus ojos se cerraron con dolor. Naruto se dio cuenta de que recordaba a aquella muchacha que Obito había llamado Rin.- He sido un maestro deplorable y aquí estoy.
- ¿Y por qué me siento tan mal? ¿He fracasado?

Kakashi negó:

- Naruto, has salvado el futuro. Has hecho más de lo que crees y no sólo Konoha te ha reconocido, sino el mundo entero. Alégrate por eso. Llora por Sasuke lo que sea necesario. Pero, recuerda que al final encontró la luz que tanto quisimos mostrarle.

Aunque Naruto sabía que no había sido así. Había muerto en la oscuridad. Sólo había cambiado el destinatario de su odio y ni siquiera sabía por qué había sido así. En qué momento había cambiado…

- Gracias Sensei. - Luego preguntó: ¿Y Sakura? ¿Has hablado con ella? ¿Me odia? - No podía ni intentar ver a la mujer a la que amaba a los ojos.
- A veces, se me olvida que eres Uzumaki Naruto y no eres muy listo que digamos… - respondió sonriendo.- He hablado con ella. Está realmente triste, aunque el trabajo que tiene le impide acordarse de su tristeza. Sus sentimientos son muy intensos. Ha perdido a una persona muy importante para ella, aunque intuyo que algo más le preocupa. Deberías hablar con ella cuando te sea posible.

Naruto asintió.

- Debes prepararte como futuro Hokage, Naruto. Aprenderás pronto que una parte de tus responsabilidades, desgraciadamente, también son las ceremonias y estas situaciones tan poco cómodas. Gracias de nuevo por librarme del cargo.

El chico sonrió. Hablar con Kakashi-sensei siempre había hecho que se tranquilizara. Se puso de pie y volvió a entrar junto con su maestro para prepararse.

* * *

Sakura se sentó a descansar en la habitación que le habían asignado en el campamento médico. Había terminado con su último paciente aquella mañana. Con motivo de la ceremonia de honor a los caídos y de celebración de la victoria les habían concedido permiso a mitad de mañana a todos los ninjas médicos. Los civiles se ocuparían de los detalles.

La joven no quería dejar de trabajar. Cada vez que lo hacía veía el cuerpo de Sasuke quemado y con su Sharingan. Había peleado junto a Naruto y otros ninjas en la Batalla Final, pero no quería acordarse por nada en el mundo de aquélla.

Se sacó un papel del bolsillo. Era una carta. Una carta que le había entregado un shinobbi de otra aldea diciéndole que estaba enamorado de ella. La había leído por primera vez poco después de regresar a Kumogakure y había llorado amargamente tras leerla y darse cuenta de cuáles eran sus sentimientos, ese maremágnum de pasiones y miedos que la habían acompañado desde que Naruto había regresado a Konoha.

“Sakura-san:
No es fácil para un hombre hablar de sus sentimientos. Es cierto que somos de mundos distintos y que conoces poco de mí. Pero desde que te he visto, he sentido que tú eras la mujer perfecta. No sólo por tu bella sonrisa, ni por tus ojos verdes como la esperanza, ni por tu amable voz y tu dulzura. Son tantas las cosas que me gustan de ti, que no puedo ponerlas en este papel. Me he enamorado desde que te vi y desde ese momento he sabido que haría cualquier cosa para que fueras feliz y para protegerte. He intentado estar junto a ti en cualquier momento para ayudarte en lo que fuera necesario. No me importaría tener que soportar cualquier cosa con tal de que tú fueras feliz, porque te amo. Te ruego que tengas en cuenta mis sentimientos y me sean correspondidos.
Sathoshi”

Tras releerla, volvió a llorar. Si aquella carta la hubiese firmado Naruto en vez de Sathosi bien podría haber sido verdad. ¿Cómo había estado tan ciega? Sai le había tenido que decir lo que Naruto sentía por ella. Yamato le había dicho que lo importante era que estuviese con él cuando fuera necesario y que él lo agradecería. Había salvado su hogar y a sus padres. Y ella, estúpida de ella, al saber que Sasuke, a quien había guardado en su corazón, con la vana esperanza de que regresara junto a ella, estaba en peligro lo había olvidado todo.

Sathoshi había muerto o desaparecido. No había vuelto a saber de él. Tenía miedo que la única persona que le quedaba volviese a desaparecer. Había perdido a Sasuke. Aquello la había marcado para siempre, pero cuanto más pensaba en él más lloraba por no haberse dado cuenta antes. Lloraba por haberle perdido pero también por perder a Naruto.

Todas las dudas. Todos los sentimientos que había despertado Naruto en ella los había tirado por la ventana al oír de Sasuke y luego se había valido de ellos para intentar manipularlo con tal de protegerlo. Ella quería que fuese feliz. Naruto había vivido una triste existencia hasta conocerlos y ya no se merecía más dolor. Aún así, había tenido que soportarlo.

Al darse cuenta de la felicidad que quería para Naruto, se había dado cuenta también de que le amaba. Siempre había estado junto a ella. Se había mantenido fuerte incluso cuando habían encontrado el cadáver carbonizado de Sasuke. El joven salvador del mundo siempre la había querido. ¿Sería demasiado tarde ahora? ¿Le perdonaría él haberle hecho hacer su promesa?

Aquello no era importante. Naruto iba a ser Hokage y muchas personas buenas habían muerto por ellos. Los sentimientos de una niña tonta que se había pasado años suspirando por un traidor y ahora no quería perder a su otro amor de poca importancia eran en aquel día.

Se quitó la ropa, sudada y con olor a hospital. Se dio un baño y se arregló. Peinó su cabello. Se vistió con un kimono negro que le habían proporcionado. Se había escogido el negro para honrar a los caídos aunque los Kages mantendrían el blanco para simbolizar la paz y la esperanza que había supuesto aquel sufrimiento que llamarían la Cuarta Gran Guerra Ninja. Los Señores Feudales y sus séquitos también estarían presentes y finalmente impondrían las condecoraciones militares.

Ino entró en la tienda, acompañada de Hinata. Sakura no pudo evitar envidiar a la muchacha del Clan Hyuga. Había bajado a pelear contra Pain para defender a Naruto y ella… no había hecho nada. Había estado siempre apoyando a Naruto. En cambio, la pelirrosa se había obsesionado con Sasuke y no había visto quien estaba junto a ella. Deseaba que Naruto la correspondiese sólo porque ella no había sabido ver a tiempo lo bueno que era él.

- Sakura, ¿estás lista? – preguntó Ino, quien tenía los ojos enrojecidos de tanto llorar. Ella también había perdido al hombre al que amaba.
- Sí.- Terminó de ponerse la banda con el símbolo de la Alianza Shinobbi.
- Sakura-san – la saludó Hinata,- siento mucho tu pérdida.

“Sí. He perdido a Naruto y a Sasuke.”

- Gracias, Hinata.- respondió con educación.

Sakura se comparó con aquella chica y se sintió miserable. La veía mucho más guapa. Mucho más dotada que ella. Con mucha mejor figura. Más dulce. Más amable. Más serena. Más segura de sus sentimientos. Sakura se sentía más fea, más plana, demasiado bruta e insegura. No se merecía que Naruto aún la quisiera, si la quería. En poco se parecían. Había muchos shinobbis que la llamaban princesa a Hinata y no le extrañaba.

Llegaron hasta lo que se había denominado la Plaza de la Paz, erigida a las afueras de Kumogakure. Era una amplia explanada donde cabían más de los cinco mil ninjas que en aquel día se reunirían para despedir a sus compañeros. Habían construido un monumento gigantesco de madera que habían rellenado con lirios blancos. Habían colocado fotos de cada una de las víctimas, más de sesenta mil muertos y entre ellos algunos que Sakura y Naruto conocían bien: la propia Hokage Tsunade Senju, la última de su nombre, Neji Hyuga, Shikaku Nara, Inocihi Yamanaka… La lista era interminable. Sasuke no estaba entre ellos, era un criminal y ni siquiera su redención final le había valido para morir con honor. Algo que había partido el alma de Naruto y Sakura.

Sakura, Ino y Hinata recogieron un lirio blanco para dejarlo en aquel monumento y mostrar sus respetos a los caídos cuando llegara el momento. Aunque antes habían de entregarse las condecoraciones. Tomaron asiento.

Los cinco kages estaban sentados en una plataforma de madera. Los cinco señores Feudales escoltados por sus guardias de honor y sus señores consejeros ocupaban el otro extremo de la plataforma.

Sakura se emocionó al ver al Hokage. Vestía con una túnica blanca sobre una túnica roja, con un sombrero rojo donde aparecía recogido el símbolo del fuego. En su brazo derecho llevaba atado un lazo negro, donde imperceptiblemente llevaba el símbolo de los Uchiha, para recordar a Sasuke, su amigo. Nadie se daría cuenta, pero Sakura lo sabía porque Naruto lo había acordado con ella, una de las pocas cosas de las que habían hablado tras la batalla final.

Dos horas después del mediodía comenzó el acto.

Los Señores Feudales se pusieron en pie y uno a uno se fue llamando a los Kages. Al Raikage le galardonaron con el nombre del Generalísimo del Rayo de la Victoria. Al Kazekage Gaara le recompensaron con el nombre del Gran Vencedor de los Campos de Arena y Comandante de la victoria. Al Tsuchikage le denominaron con el nombre de Anciano y Honorífico Capitán Vencedor. A la Mizukage la honraron con el título de Suma Protectora de los Señores Feudales. A Sakura, sinceramente, todos aquellos nombres le hubieran provocado risa de no ser por su situación personal. Uno a uno, los Kages se fueron levantando y recibiendo de sus señores la condecoración, a la vez que eran aclamados por los presentes.

Llamaron a Kankuro de Sunagakure, a Kakashi de Konohagakure y a Darui de Kumogakure y les otorgaron el título de Vencedores de la Batalla de la Guarida, del Bosque y de los Acantilados respectivamente. Después, fue llamado Mifune de los Samuráis a quien se le agració con el nombre de Espada de la Paz y Forjador de Uniones. En ese momento, los cinco Señores Feudales pasaron a celebrar un tratado entre cada una de sus naciones y el País del Hierro para forjar su alianza y comprometerse a resolver futuros problemas negociando. Sakura sabía que sólo era una declaración de intenciones, pero, al menos, proporcionaría tranquilidad durante algunos años.

Se llamó a Killer Bee para nombrarlo como el Jinchuuriki de la Voz de la Victoria, aunque como ya imaginaban éste había aprovechado la confusión para evitar aquello y perderse para mejorar su enka.

Se impusieron títulos póstumos a Shikaku Nara, el cual fue recogido por Shikamaru a quien además se le nombró Gran Estratega, a Inoichi Yamanaka, que lo recogió en su nombre Ino y así todos los que habían muerto. Shizune recogió el título de Tsunade como Princesa Hokage y Sanadora de Todos. Sakura volvió a llorar. Hinata la consoló agarrándola con afecto. Su maestra había muerto. Otra víctima más. Muchas más personas fueron homenajeadas con vacíos títulos.

Tras aquello guardaron un minuto de silencio. Hasta las aves pararon de cantar. Sakura quiso saber cómo estaría Naruto, quien no dejaba de ocultar su rostro con el sombrero rojo de Kage.

A continuación, una joven subió a la tarima y empezó a cantar un himno que Sakura no escuchaba desde la muerta del Sandaime Hokage. En aquella ocasión la cantaron los alumnos de la Academia. Ahora sólo era la frágil y cristalina voz de la muchacha, que no era shinobi. Solamente era una joven de alguna de las naciones implicadas que había sido llamada a cantar para manifestar su agradecimiento y su dolor por la guerra que había pasado y que nadie quería volver a vivir. Sakura se dio cuenta de que al terminar de cantar, ella había dejado de llorar. La música actuó como un calmante que canalizó sus sentimientos. Agradeció a aquella canción que procuró memorizar para volver a cantarla.

Finalmente, los Señores Feudales llamaron al Hokage. Naruto se puso en pie. El Señor del País del Fuego extendió su abanico y lo nombró ante todos como el Jinchuuriki de los Dos Soles, el Destello Naranja de Konoha y Nanadaime Hokage. Naruto se volvió a los presentes, más de cinco mil personas y comenzó a decir, fuera de cualquier protocolo:

- Soy un pésimo orador y no es mi intención romper las formas de esta ceremonia. Sin embargo, creo que los caídos se merecen estas palabras. Su sacrificio no será en vano. Aunque hoy, muchos han recibido premios y honores, el mayor honor es el de ellos, que asumieron nuestro dolor y murieron por nosotros – Sakura conocía a Naruto y sabía que aquello se le daba francamente mal, pero la intención era lo que contaba y estaba hablando con el corazón.- La guerra por los Bijuu ha terminado y éste ha sido su resultado – dijo señalando al gran monumento.- Por eso este día no es el de la victoria, sino el de los que cayeron. Que su sacrificio no sea en vano sólo depende de nosotros. Podemos iniciar una era de paz, una era distinta en este continente. O podemos también volver a ser lo que éramos y lo que causó el odio que dio lugar a esta guerra. Con este lirio – dijo señalando el que sostenía su mano – honro a mis compañeros y a mi amigo y os doy las gracias.

Naruto fue el primero de los presentes en depositar un lirio en el gran monumento. Acto seguido, los supervivientes imitaron su gesto. Primero los Señores Feudales, pero después no hubo distinción entre Kages y shinobbis, pues todos habían perdido a sus seres queridos.

Aquélla fue la última fase de la ceremonia que se prolongó durante toda la tarde.

Cuando le llegó su turno al grupo de Sakura, las tres jóvenes dejaron la flor y rezaron. Tenían los ojos llorosos, pues las tres habían perdido a sus seres queridos y aunque una kunoichi no debía llorar, les fue imposible.

La joven Haruno se dio cuenta de que el Hokage se había ido de los primeros. No era ningún secreto que se sentía realmente deprimido. Sakura le entendía porque albergaba los mismos sentimientos. Las palabras de la carta de Sathoshi volvieron a sonar en su mente. Un ictus de dolor se dibujó en su rostro. Tenía que hablar con Naruto ya.

Para ello reunió el valor que no tenía y se despidió de sus dos amigas. Le encontró en el único lugar donde podía estar, en el despacho que le habían cedido en el Edificio del Raikage. La ventana estaba abierta y contemplaba con tristeza la Plaza de la Paz.

- Naruto… - le llamó ella.

Él se dio la vuelta. Sakura supo que al oír su voz se obligó a dedicarle una sonrisa. Era bonita aunque escondía una profunda tristeza. Sus ojos también estaban enrojecidos. No sabía si era por no dormir o por haber llorado. Aunque ella sabía que Naruto le sonreiría siempre. Siempre.

- Sakura-chan. Ven, aquí y mira qué bonito es el atardecer.

Ella le hizo caso.

Era la primera vez que no sabían qué decirse. Era la primera vez que volvían a estar solos después de la muerte de Sasuke. Había demasiada tensión.

Él se culpaba por haberla defraudado, creía. No quería decirle que la quería, que siempre la había querido y que todo cuanto había hecho, en buena medida había sido para conseguir que fuera feliz, aunque no negaba que también lo hubiera hecho por sí mismo. “Le he fallado a ella y me he fallado a mí mismo”

Ella se culpaba por hacerle sentir así. Ella sentía que no podía volver a decirle “te amo” como le dijo antes de volver a encontrarse con Sasuke intentando evitar que Naruto fueran en su busca. Tenía miedo de que pensara que quería utilizarle para no sentirse sola, pero no sabía que Naruto siempre confiaba en ella. Desde antes de rescatar al Kazekage, la kunoichi ya sentía por él aquellos sentimientos. Poco a poco había ido reconociendo a Naruto. Compartiendo su dolor y entendiéndole. Simplemente, no podía. Él no se merecía ser el segundo plato. Él debía estar con alguien que siempre le había amado como Hinata.

Sin embargo, actuó de una manera totalmente distinta. Se arrojó a él y le abrazó. Volvió a llorar. No creía posible tener tantas lágrimas, pero aún así lloraba. Naruto estaba muy sorprendido. Pudo sentirlo al dudar en devolverle el abrazo. Tras unos instantes, finalmente lo hizo. Era la primera vez que Naruto la abrazaba y al hacerlo, Sakura se sintió terriblemente mal al sentir cómo él la quería y simplemente aprovechaba aquel abrazo para disfrutar del amor que la unía a ella. Ella también quería demostrárselo, pero, ¿él la creería?

- Perdóname por no traer a Sasuke de vuelta. He sido un tonto que no ha sabido cumplir con su palabra – se disculpó.- Te sientes así por mi culpa. Ni siquiera al controlar a Kurama pude traerlo de vuelta. Dije que cargaría con su odio y que moriría por él, pero fue al revés. Perdóname, Sakura-chan.
- Eres un tonto – le respondió ella.- Lloro por Sasuke, sí; pero también lo hago por ti.
- Sakura, no me gustan las personas que se mienten a sí mismas – le recordó.
- Escúchame, por favor. ¿Recuerdas lo que te dije en el País del Hierro? -El asintió.- No mentía. Tú has estado siempre a mi lado. Sasuke se alejó de mí y me rompió el corazón siempre. Me hubiera matado. Lloro por su muerte, pero lloro por el daño que te hemos causado a ti y por muchas más cosas. Ahora parece que todas las muertes vienen a mí y yo… te necesito.
- Sakura-chan, sólo tienes que perdonarme, de verdad. Con eso me harías feliz. No quiero que te engañes...

Entonces Sakura, nerviosa, se separó de él y le propinó una bofetada. Luego le miró a los ojos y le volvió a abrazar

- Idiota, ¿es que no entiendes que te estoy diciendo que te quiero? ¿No entiendes que durante toda esta guerra he sufrido por ti, que he luchado para intentar protegerte y serte útil y para que no fueras tú quien siempre me ayudaras a mi? ¿Es que no has entendido que lo que siento por ti es mucho más intenso que lo que siento por Sasuke?
- ¿Es eso verdad, Sakura-chan? – lo decía emocionado. - ¿Cómo puedes haberte enamorado de un hombre que no cumple sus promesas?
- Porque ese hombre si las ha cumplido para mí. Soy yo la que no te merezco, después de todo el daño que te he podido hacer. Deberías estar abrazado a Hinata, ella siempre te ha querido.
- Entonces eres tú la idiota, Sakura-chan. Hinata es una buena amiga y es cierto que me dijo que me amaba. Eso hace que le tenga mucho afecto. Pero yo te amo a ti.

Ambos siguieron unidos en aquel abrazo. Naruto le dijo entonces algo que siempre había querido decir pero que la vergüenza y el miedo a decepcionar a Sakura, nunca había dicho:

- Te quiero. Te quiero. Te quiero – y lo repitió para que no se le olvidara a ninguno de los dos tantas veces que Sakura sólo tuvo que escucharlo para sentir que siempre había estado necesitando eso.


CONTINUARÁ...

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Re: Naruto Hakitori (Las Crónicas del Fénix) C1 +18 [08/10/2013]

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